Pues sí, sigo vivo. En Argentina otra vez. Y completamente absorbido por el trabajo, como siempre. Menos mal que lo gordo, poner en marcha 3 envasadoras en 3 días ya pasó. Por lo demás, antes de irme me lesioné un poco el tobillo, como ya conté y no termina de curarse del todo; me robaron el ipod: hubo un apagón y me lo dejé en la mesa en la que trabajo en la fábrica; y poco más. Contando los días para volver a España y disfrutar un poco del veranito. Aquí hace frío.